martes, 30 de junio de 2015

DEJAR PARA SEGUIR





Mateo 4:20  

En el acto, ellos dejaron las redes, y lo siguieron.


El discípulo se define básicamente como un aprendiz. Su significado exacto describe a uno que no sólo aprende, sino uno que se identifica con lo aprendido. Es más que alumno, es un partidario, un militante.


En la época de Jesús  había muchos discípulos, estaban los discípulos de Juan el bautista y también, los de los fariseos.

sin embargo, aunque hubo muchos discípulos en aquel tiempo, los discípulos de Jesús tuvieron un sello distintivo. Hay un elemento resultante: 

"dejar para seguir".(Mt 4:18-22; Lc 5:27-28)


Me encanta pensar en que a Jesús se le aya acusado de liberal y trastornador de tradiciones, pero a la vez nadie se haya atrevido a hacer demandas tan radicales como las que él hizo.


¿Recuerdas al joven rico? (Mt 19:16-30) ¿cual fue su problema? pues que no estuvo dispuesto a "dejar".

esta es una elección básica en el reino de Dios: No puedo seguir a Jesús si no estoy dispuesto a "dejar". Así como no puedo ir al norte sin darle la espalda al sur, así no puedo ir a Jesús sin dar la espalda a lo que me separa de él!.


¿has tratado de seguir, sin dejar? Si Jesús pasara por tu lado y te invitara a seguirlo, ¿que cosas deberías dejar?; pues el esta a tu lado invitándote cada día!

siempre hay algo por dejar! analiza y si hay algo deja todo en el acto por lo que vale la pena, Jesús!


Deja de usar mal el tiempo, deja los pecados, vicios, entre otras tantas cosas que son malas y no hacen mas que estorbarte. 

"Deja las redes como los discípulos lo hicieron para seguirle".


¿ESTAS DISPUESTO A DEJARLO TODO, PARA SEGUIR A JESÚS?

lunes, 29 de junio de 2015

Creer, ¿cuál es el límite?



En el primer devocional de la semana, con esta pequeña reflexión, quizás podamos replantearnos dónde estamos parados en la fe y en qué manera “creemos” en Jesús, hasta dónde llega nuestra fe.

Una vieja anécdota cuenta que un joven acróbata tendió una cuerda sobre el vacío y antes de subirse en ella miró a los curiosos que observaban atónitos: “¿Creen ustedes que puedo caminar sobre la cuerda sin caerme?” y todos gritaron: ¡Siii!. El acróbata anduvo por la cuerda a una altura que daba vértigo de solo verlo y fue muy aplaudido y ovacionado por todos. Luego tomó una carretilla y gritó: “¿Creen que también puedo cruzar con esto?” Con un asentimiento general todos gritaron: “¡Sí, lo creemos!” Cerca de él se hallaba una señora que aplaudía con entusiasmo. El equilibrista se volvió hacia ella y le dijo: “Entonces, sea tan amable y súbase a la carretilla”. La señora se quedó pálida y se negó a hacerlo.

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.
Romanos 1:16

Creer… y no subirse, éste es el problema de muchos. ¿De qué sirve la fe si uno no acude a Jesucristo y le confía su vida? Todos los que han dado ese paso de fe pueden testificar que Él da la paz interior, una paz que desconocíamos hasta entonces. Pedro lo vivió cuando el Señor lo invitó a bajarse de la barca y caminar sobre el agua hacia él. Pedro a pesar de sus miedos se animó a bajarse, a pesar de que luego al ver las grandes olas y el viento comenzara a undirse. Lo importante es que tuvo fe en Cristo y salió de su forma de confort y no se quedó en solo palabrería. En la práctica, ¿cómo se da este paso de fe? Orando al Señor Jesús y entregándole toda nuestra vida. Cree que él murió por vos personalmente en la cruz y agradécele que haya hecho todo lo necesario para tu salvación ante Dios. “Es, pues, la fe… la convicción de lo que no se ve”. “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:1 y 6). Así que cuando alguien confía en Cristo, su fe no es una mera esperanza incierta y arriesgada, sino una certidumbre gozosa.
 
Dios te bendiga y tengas una buena semana.


jueves, 25 de junio de 2015

FE en ACCION


José Canepa miró la fecha en el calendario: 5 de diciembre, día de su cumpleaños. Pero no toda ocasión de cumpleaños trae felicidad. Canepa sonrió y se encaminó al baño. Quiso encender un cigarrillo, pero había una fuga de gas en el baño, y hubo una explosión que lo dejó con quemaduras graves.

Llamó una ambulancia, pero en el camino al hospital la ambulancia chocó con otro vehículo. José sufrió la fractura de una pierna, así que lo subieron a otra ambulancia. Al llegar al hospital, se resbaló de la camilla y se dislocó un tobillo. Estas fueron las aventuras de José Canepa en su día especial.
El médico que tuvo que curarle las quemaduras, enyesarle la pierna y vendarle el tobillo le dijo: «De todos modos, don José, ¡feliz cumpleaños!»

Hay fechas en el año que obligan a hacer un saludo tradicional. Por eso decimos: «¡Feliz cumpleaños!», o «¡Feliz Navidad!» o «¡Feliz Año Nuevo!» Aunque ese día nos vaya tan mal como cualquier otro, de todos modos damos el saludo porque es lo correcto.

Sin embargo, lo cierto es que los días de nuestra vida están llenos de sorpresas, y éstas no discriminan entre días especiales y días ordinarios. El día menos pensado puede sonar la alarma y Cristo llegara en su Gloria a buscar a su iglecia ya que nadie sabe, ni el dia ni la hora en que el vendra (Mt. 24:36). Al levantarse en la mañana, no sabemos de qué modo llegaremos al descanso por la noche. El día puede depararnos bienestar o calamidad.

¿Qué nos dice todo esto? Que debemos vivir con fe, vivamos poniendo en accion nuestra fe. Que como la vida es tan incierta, tan insegura, debemos tener cada momento de cada día nuestra fe y confianza puesta en el que lo tiene todo bajo control (1Pe 5:2). Esa persona es Jesucristo: Señor, Salvador, Maestro y Amigo.

No obstante, debemos reconocer que el poner nuestra vida en las manos de Cristo no nos pone necesariamente al cubierto de problemas. Pero sí nos libra de la desesperación (Sal.46:1-2). Nuestro problema no es la desventura; es la desesperación. Es, en otras palabras, la manera como reaccionamos.

Cuando Cristo es nuestro Señor y Dueño, podemos confiar en que Él, a la larga, todo lo hace bien. No siempre comprenderemos el porqué de la desventura, pero podemos, siempre, tener fe en el amor y en la sabiduría de Dios. Más vale que recordemos que ninguno de nosotros tiene previo conocimiento. El único que conoce el futuro es Dios, que todo lo sabe y tiene nuestra vida en sus manos. Cristo es el Señor de toda circunstancia. Pongamos nuestra confianza en Él.

Dios les bendiga! Que tengas un hermoso fin de semana en El Señor.