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martes, 19 de agosto de 2014

¿Puede el cristiano ver películas de terror?



Tengo en claro que hay mucha diferencia de opinión en cuanto a este tema, y sé que pueden darse extensos debates, pero como cristianos nos regimos por una ley, que es la palabra de Dios.
Ésta dice en Efesios 5:11: "Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, reprendedlas. Otras versiones dicen: desenmascaradlas, impugnadlas, reprobadlas y redargüidlas."

Cuando hablamos del género “Terror” hablamos de un género cuyo objetivo es darte entretenimiento mediante el miedo. La Biblia dice que no debemos tener nada que ver con este mundo y los demonios (Rom 12:2, 1 Cor 10:20). Un sentimiento que te lleva a dudar de la seguridad y paz que te proporciona Cristo.
Paradójicamente, leemos versículos que nos motivan a confiar, a levantarnos el ánimo y a esforzarnos como puede ser: Josué1:9; Isaías 41:13, etc… y después ahogamos esto con películas que nos hacen tener miedo cuando apagamos la luz. A Dios no le agrada que dudemos de él.
Por otra parte sabemos que muchas de estas películas son basadas en hechos reales y mientras las vemos y nos asombramos al ver personas que no pueden ser exorcizadas o demonios que tienen gran poder, de cierta manera exaltamos y alabamos el poder de Satanás, cosa que para un hijo de Dios es inaceptable.
Otros géneros como el romántico, te llevan como objetivo central, el amor (siempre hablando de películas que pasen el filtro); las cómicas, a reír; pero el terror, lleva al temor a las obras de Satanás. Temamos solamente a Dios.
Este género terrorífico altera tus sentidos alimentando de cierta manera tu subconsciente, muchas veces incitándote a investigar o simplemente a tener presente todo el día esas imágenes satánicas en la cabeza.
Hay muchos casos de posesión demoníaca a través de oír palabras sin sentido. ¿Sabes qué significa cada palabra que recitan los “magos” para hacer sus “conjuros”? Podría citar testimonios de cineastas, pero no lo quiero hacer muy extenso.
Debemos saber que, entre más participación tenga Satanás en la película, más realista se verá…
2 Cor. 6:14 dice que no nos unamos en yugo desigual porque no hay compañerismo con la luz y las tinieblas, pasaje que usamos mucho para elegir pareja pero no para juzgar las demás cosas, que por demás está decir que somos luz.
Es bueno conocer de la obra de Satanás, siempre y cuando ésta sea alumbrada a través de la luz de las Escrituras.
Al cristiano le es de provecho pasar 120 minutos admirando la obra de Dios, que la de Satanás.
No permitamos que nuestro corazón se llene de toda esta mala influencia.

Escrito por: Joel Martinelli

jueves, 26 de junio de 2014

Somos obra de sus manos


Es en momentos de aflicción donde nos replanteamos muchas cosas. Donde surgen preguntas a las cuáles sólo Dios sabe el porqué. Cuando en la familia hay problemas, cuando una persona importante para nosotros nos falla, cuando una relación amorosa no funciona, cuando perdemos a un ser querido... somos expertos en 'hacernos la cabeza'. 
Terminando el mes del Dia del Padre, no pude evitar pensar en lo importante que es un padre en la familia, es el guía, la cabeza de la familia y cómo influye en nosotros lo que piensen y hagan. Hoy quiero explayarme más en los problemas familiares, lo que es muy común hoy en día. Muchos nacimos y crecimos en familias cristianas, pero no es la realidad de todos. Puede que seamos 'un error' para nuestros papás, aunque incluso hayamos nacido dentro de un matrimonio. Puede que aún así, hoy en día suframos una separación o una convivencia conflictiva, o también puede ser que seamos los únicos creyentes en nuestra casa, y nuestra familia se oponga o no a nuestra Fe, pero, cómo desanima esa situación! Cualquiera sea tu situación familiar hoy, quiero decirte que nada de lo que estás viviendo no fue antes planeado por Dios.

No sos un error, nada de lo que tus papás te digan en un momento de furia o discución respecto a tu existencia es cierto. David en Salmos 139:16 dijo a Dios:
"Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas."
¿No fue tu papá y tu mamá quienes te planearon? ¡No importa! Es Dios quien planeó de antemano que existieras, Efesios 2:10 dice
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." 

Y como todo lo planeado tiene un porqué, Dios nos creó con un propósito, también David expresa en un Salmo muy conocido: 138:8 
"Jehová cumplirá su propósito en mí;
Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;
No desampares la obra de tus manos."

¡Qué hermosas promesas del Más Grande! ¿Cómo sentirnos sin un propósito, sin una razón por la cual vivir, si somos obra del mejor diseñador?

Dios es nuestro Padre Celestial, además de ser hijos de nuestros padres, no hay que olvidarnos que SOMOS HIJOS DE DIOS. Y esto es así en todos los aspectos, como David expresó en Salmos 27:10
"Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá."
No importa cuánta sea la carga que llevas, Su Misericordia es eterna y nunca nos dejará solos, aún así cuando no te sientas acompañado por tus mismos padres, Dios está con vos.
Otra promesa encontramos en Isaías 49:15
"¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti."
Dios es un padre perfecto, es quien está siempre con nosotros, aunque nosotros no lo tengamos en cuenta, es quien siempre se dispone a escucharnos y tiende su mano de auxilio. No dudemos de Su fidelidad!

No nos dejemos engañar por pensamientos que las situaciones que vivimos hacen que tengamos, ni dejemos que la aflicción nos aleje de Dios, al contrario, aprovechemos esos momentos para dejarlo actúar a Él en nosotros, para afianzar nuestra relación, acercarnos más a Nuestro Papá Celestial, como dice en 2°Corintios 12:9-1
"Entonces Él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte." (NTV)

Es cuando estamos en momentos de aflicción también, que nuestro corazón se sensibiliza y cuando de verdad, sentimos lo que leemos en Su palabra. ¿No es realmente un privilegio ser Hijos de Dios? Es increíble encontrar estas promesas de aliento de Su parte, sabiendo que Él no nos va a fallar, y otra vez demostrándonos que Su amor es lo más grande que hay! 

Si estás pasando por un momento como los que mencioné al principio, espero que te haya sido de ayuda y aliento este devocional... Somos de gran estima para el Dueño del mundo, que nada de lo que puedan decirte te haga dudar de ello: 
"Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida." Isaías 43:4


Dios te bendice! 

viernes, 11 de abril de 2014

Justicia por mano propia


   Como vemos en la imagen, hoy en día es una gran polémica en Argentina lo titulado como “Justicia por mano propia” en la que vecinos reaccionan con golpizas ante el hecho de encontrar infraganti a ladrones robando en locales o a civiles.
    La pregunta es ¿Cómo catalogar esto como seguidores de Cristo? ¿En nuestra vida, hay situaciones en las que aplicamos la “Justicia por mano propia”?

    En la vida diaria, muchas personas nos van a lastimar, hacer cosas que no nos gustan e incluso puede ser a propósito de su parte. En esos momentos, somos humanos, y no es anormal sentir enojo, ira, bronca, tristeza (cuando viene de parte de personas de quienes esperábamos otras actitudes) e incluso podemos accionar mal, “pagar con la misma moneda”; dar “mal por mal” y una vez que nos dejamos llevar por estos sentimientos; lo hecho, hecho está. Podemos arrepentirnos, ante Dios y ante la persona a la que ofendemos, con o sin ofensa de su parte primero, pero…
 ¿Porqué no acordarnos lo que Dios nos pide?
En Lucas 6:32-36 “¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los *pecadores lo hacen así. 33 ¿Y qué mérito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actúan así. 34 ¿Y qué mérito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato. 35 Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. 36 Sean compasivos, así como su Padre es compasivo.” Y en Mateo 5:43-48 "Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo[a] y odia a tu enemigo.” 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,[b] 45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los *recaudadores de impuestos? 47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los *gentiles? 48 Por tanto, sean *perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”  

    Dios nos dice que ningún mérito tiene hacer el bien a quienes amamos, sino que es reconocido el hecho de bendecir a nuestros enemigos o quienes nos hicieron daño. En ambos versículos, hace comparaciones para con Nuestro Padre, nos pide que seamos cómo Él: Compasivos y Perfectos.
    No es fácil accionar como la frase “No hagas lo que no te gusten que te hagan” tan popular, que también es un mandato bíblico:
    “Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.” Lucas 6:31
    
    Pero a cuando nosotros no somos los que hacemos daño, sino los que lo recibimos... Aquí está la cuestión: ¿Qué corresponde hacer a un hijo de Dios ante esta situación?
Claro en la biblia está:
   “Si se puede hacer, cuanto es posible, tened paz con TODOS los hombres. No defendiéndonos a vosotros mismos, amados; antes dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.”  Romanos 12:18-19.
   
   ¡Qué versículo! Este consejo de Pablo a los romanos, suena un poco duro, incluso menciona “la ira de Dios”…Esto no quiere decir que Dios sea un Dios irascible, ni se contradice con los versículos que antes leímos; sino que es un Dios de JUSTICIA y un Dios que nos promete hacerse cargo de nuestras dolencias y heridas, tal vez provocadas por otros.
   Antes que “Suya es la venganza” a la hora de pensar en este versículo, yo diría “Él se hace cargo”. Modificar para nosotros mismos esta expresión, tal vez un poco dura de Pablo, para aplicarla a nuestra vida práctica, nos da cierta paz al saber que “el jucio” está en manos del Más Grande.
   
   Al leer estos pasajes nos damos cuenta y entramos en razón en que SÓLO DIOS ES JUSTO, sólo Él es quien está habilitado para juzgar y “vengarse” por nosotros. O sea, no somos quien para vengarnos, o devolver el mal o simplemente: hacer justicia.

  Justicia por mano propia  →  Dejemos en manos de Dios y en oración cualquier situación de discordia que exista en nuestra vida ✓ Bendiciones!

lunes, 7 de abril de 2014

¿Tiempo de Remar?


Seguramente muchas veces hemos leído en Eclesiastés que hay un tiempo para cada cosa.
Hoy en día es muy común escuchar: "la estoy remando" (en otras palabras: "hago lo que puedo", "estoy haciendo un gran esfuerzo".) ; sí le preguntas a alguien cómo le va en su trabajo seguramente te puede responder esto o sí le preguntas como le esta yendo en la facultad también respondería: "la estoy remando". Lo cierto es que podemos "remarla" en muchas situaciones, pero cuando estamos pasando situaciones dificiles no creo que remarla alcance. Eso sí, si nos preguntan podemos seguir contestando: la estoy remando; pero no es la realidad.

Entonces: ¿QUÉ HACEMOS SI NO LA PODEMOS REMAR?

(Jesús) Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche. Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 
Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!».  Pero Jesús les habló de inmediato: «No tengan miedo —dijo —. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!». Mt. 14:23-27 (énfasis añadido)

Por lo general cuando hablamos sobre este hecho pasamos de alto algunos detalles claros que nos da el apóstol. Considero como más importante, que Jesús camino sobre el agua, pero no un agua tranquila sino ¡Grandes Olas!.
Es increíble y único este asombroso milagro, y que nos deja en claro que Dios tiene todo el control, tiene literalmente todo bajo sus pies.

Los discípulos estaban atemorizados, sin fe, con mucho miedo, sin mucho que hacer por lo visto, porque "remar ya no era suficiente" todo esfuerzo humano que intenten llevar adelante no combaría la situación.
Sin esperarlo ellos aparece Cristo, estaban tan enfocados en su problema que confundieron a su maestro con un fantasma, ¡cosa de no creer!. Pero sin perder el tiempo Jesús les dijo: "No tengan miedo. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!"

Que palabras justas, alentadoras, cuando remarla ya no servía, como solución vino Jesús . Apareció para traer paz, calma, para mostrar que todo estaba bajo control y que nada se le escapa, que más allá del tamaño de las olas y la fuerza del viento Él podía estar ahí para socorrerlos.

Tal vez has pasado por situaciones dificiles, te ha tocado atravesar grandes olas en la vida, o en este momento estas en medio del fuerte viento y las grandes olas, pero una cosa es segura: Jesús esta con vos en medio de ellas, controlando todo, caminando sobre las olas y quiere decirte: ¡NO TENGAS MIEDO!. ¡TENÉ ÁNIMO!. ¡YO ESTOY AQUÍ!

La segunda parte del relato es el gran desafío. Mt. 14:28-33
Pedro escucho aquellas palabras, las hizo suyas y se atrevió a más: él quiso caminar con su maestro sobre las agua, entendió que remarla no era la solución, había que confiar y caminar por encima de las olas.

Hace tuyas las palabras de Jesús, creelas y guardalas en tu corazón, pero también animate a caminar por encima de los fuertes vientos y las grandes olas; solamente hace falta FE en nuestro Dios.

"Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios." Mt. 14:33  ADORA A JESÚS POR LO QUE ÉL ES.