Seguro estás de acuerdo conmigo si te digo que en la mayoría de nuestras oraciones no falta un "te pido que/por...". Hacemos bien en presentarle a Dios nuestras necesidades en oración y ruego, como la Biblia nos dice hacerlo en Filipenses 4:6. ¿No es precioso que el Rey del universo escuche cada una de nuestras oraciones y se preocupe en atender a cada necesidad? ¡Le doy infinitas gracias por eso! Poder acudir a Él ante cada necesidad es un enorme privilegio que tenemos. Pero como amados hijos de Dios que somos, muchas veces cometemos el error de no sólo pedir que Dios se ocupe de nuestras necesidades... sino que pretendemos que responda a nuestras necedades. ¿Lo pensaste alguna vez? ¿Te escuchaste a vos mismo al orar? ¿Qué cosas soles pedirle a Dios? ¿Cosas que son valiosas ante tus ojos, o ante los Suyos? ¿Cosas que son para tu propio bienestar, o para el bien de los demás? ¿Cosas conforme a tu voluntad, o a la Suya? (mirá Santiago 4:3)
Debemos cuidarnos de no estar pidiendo por necedades... pero, ¿cómo?
CUIDATE de los caprichos... de pedirle a Dios insistentemente cosas que vos querés tener o deseas que pasen, en un tiempo determinado, que sean cosas conforme a tu voluntad y quizás contrarias a la Suya; (¿cuántas veces hasta pedimos cosas que son menos de lo que Dios quiere para nosotros?) Que nuestra oración siempre sea como la de Jesús: "Padre [...] que no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú." (Mateo 26:39)
CUIDATE del orgullo... que te lleva a pensar que tus planes son mejores que los Suyos.
En Mateo 7:11 vemos que Jesús nos dice:
“Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas BUENAS a los que le pidan!".
Dios muchas veces no nos da esas cosas que le pedimos porque justamente no son buenas para nosotros. Sólo DIOS sabe qué es lo mejor para mí y para vos.
No te desamines si Dios no responde a tus necedades... ¡menos mal que no lo hace! Una gran frase escrita por un hombre de Dios que leí una vez decía: "Si Dios estuviera obligado a darnos todo lo que le pedimos en oración, yo, por mi parte, nunca más oraría…". Quien escribió esta frase tenía algo claro: que no tenía la sabiduría suficiente para pedir lo mejor para él. Lo importante es tener la humildad suficiente para rendirse a los planes de Aquel que responde y obra para nuestro bien.
Además… El Espíritu Santo es quien "nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos…” (Ro. 8:26). Oremos siendo dirigidos el Él! (Ef. 6:18).
Y no te estoy diciendo que no le insistas más a Dios. Jesús nos enseña que debemos orar siempre y no desmayar (Lucas 18:1...). Ésta es una invitación a revisar aquellas cosas que estás pidiendo. ¿Son necesidades o necedades? Que así como perseveramos orando por algunas cosas, perseveremos también en la búsqueda de Su voluntad, porque…
“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.”
1º Juan 5:14-15
Recurramos a Dios sabiendo que Él va a suplir nuestras necesidades, y que Él nos ayude a no pedir por necedades :)
lunes, 31 de marzo de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
La meta de la salvación
La meta de la salvación
Sin dudas, uno de los más grandes mitos existentes es el
conocido: “Voy al cielo porque soy buena persona”. Muchas veces, en campañas
evangelísticas y al charlar con inconversos, a la pregunta “Si hoy mueres ¿A
dónde crees que vas?” la respuesta básica y más común es “Al cielo, porque
nunca hice nada malo a nadie” al igual que la frase que usamos cuando queremos
justificar a alguien que queremos mucho, pero no es de Cristo: “No, no es
cristiano, pero es buenísima persona, sólo le falta creer en Dios” ¿Sólo
eso?
La biblia dice “Porque
por GRACIA sois salvos por medio de la FE; y esto no es de vosotros, pues es
don de DIOS; NO por OBRAS, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9)
No por “Ser buena persona” vamos al cielo, sino que estamos
destituídos de la Gloria de Dios por el simple hecho de ser humanos, simples
pecadores. Es como que nos hagamos llamar estudiantes, sin estar inscriptos en
la facultad o estar estudiando para un examen de la facultad sin habernos
anotado para rendirlo, como correr una maratón sin estar inscriptos en ella.
Lejos de ser una situación parecida, creo que ejemplifica un poco o demuestra
en cosas más simples, lo que es una vida SIN DIOS, sin un propósito. Primero,
antes que nada, debemos incribirnos, o anotarnos… Y ES SÓLO EL COMIENZO…
Pero ¿Qué es la Gracia de Dios? ¿En qué consta esta
“Inscripción”?
Juan 3:16 lo
explica muy bien: “Porque de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para QUE TODO AQUEL QUE
EN ÉL CREA, NO se pierda, MÁS TENGA VIDA ETERNA.”
La Gracia de Dios no es más que todo lo que nos da por AMOR,
ya que nada de ello merecemos.
Ninguna cosa que podamos hacer, haría que seamos merecedores
del amor de Dios, porque somos PECADORES desde que nacimos. Pero también por
AMOR, Dios, entre muchas otras cosas más, nos da la oportunidad de ser hijos
Suyos. ¿Cómo? Creyendo en que Cristo, Dios hecho hombre, pero siendo Santo
y sin pecado, murió y obtuvo la condena
que NOSOTROS debíamos cargar. ¿Te parece poco?
Cristo ya pagó la inscripción por nosotros, sólo debes reconocerlo y
arrepentirte de tus pecados, para estar listo para caminar una nueva vida de la
mano de Dios.
Si aún no te inscribiste, creo que te acabo de dar “una
simple razón” para hacerlo. Y si ya estás “inscripto” no te olvides que la FE
sin OBRAS es una FE MUERTA: “Pero
alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y
yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Sgo 2:18)
Nada somos sin
FE, y nada es tu FE sin OBRAS; es decir, como dice el versículo, nuestra fe se
demuestra, y es puesta a prueba en muchas ocasiones, no debemos olvidarnos como
Hijos de Dios, por quién vivimos hoy… que tu amor por Dios, tu devoción, tu
servicio no se vuelva una simple rutina, sino recordemos siempre que es por y
para Dios, hagamos siempre lo mejor. Seamos temerosos de Dios!
→ Te animo a que
tu vida sea una constante carrera hacia la meta, que es agradar a Dios, a fin
de que nos encontremos sin mancha el día que Nuestro Padre venga por nosotros. Bendiciones!
martes, 25 de marzo de 2014
ALPINISTA
“Encomienda a Jehová tu camino, confía en El y El hará”
Salmos 37:5
Salmos 37:5
Cuenta una historia en la cual había un alpinista que solía
escalar solo, sin compañía. En una oportunidad estaba escalando una difícil
montaña, con todo su equipo en perfectas condiciones: arnés, ganchos, sogas,
pala, etc. Pero se atraso en el cronograma que tenía y empezó a oscurecer, sin
que pudiera llegar al lugar donde quería pasar la noche reguardado del frió.
Cuando ya era de noche, tuvo que seguir escalando a oscuras, porque sabía que si se quedaba donde estaba moriría de frió. No se veía nada, estaba todo muy oscuro y hacia mucho frió. Y en un momento, puso mal un gancho y se cayó al vacío. Como estaba agarrado de su arnés, sufrió un fuerte golpe y se encontró colgado en medio del vacío y de la oscuridad. No podía tocar nada, estaba colgando sobre el precipicio y desesperado grita: ¡¡¡Dios mío, por favor ayúdame, sálvame, no quiero morir!!
De repente, del silencio de la noche escucha que le dicen:
-Soy Dios ¿Crees que puedo salvarte?
-Sí, por supuesto Dios, sálvame.
-Entonces, corta la soga y te salvo.
El alpinista pensó unos segundos, y se agarro más firmemente de la soga.
A la mañana siguiente, lo encontraron muerto, congelado, colgado de una soga…a un metro del piso.
¿Y tú? ¿Qué tan aferrado estas a tu cuerda? ¿Te soltarías? Pasamos la vida aferrados a nuestra cuerda (nuestros "logros" profesiones, nuestros trabajos, vehículos, e incluso nos aferramos a "parejas" que no nos valoran tal como somos) y Dios nos dice: suéltala! yo tengo control de tu vida.
Pero preferimos morir de frío atados a nuestra propia manera de vivir..;
Cuando ya era de noche, tuvo que seguir escalando a oscuras, porque sabía que si se quedaba donde estaba moriría de frió. No se veía nada, estaba todo muy oscuro y hacia mucho frió. Y en un momento, puso mal un gancho y se cayó al vacío. Como estaba agarrado de su arnés, sufrió un fuerte golpe y se encontró colgado en medio del vacío y de la oscuridad. No podía tocar nada, estaba colgando sobre el precipicio y desesperado grita: ¡¡¡Dios mío, por favor ayúdame, sálvame, no quiero morir!!
De repente, del silencio de la noche escucha que le dicen:
-Soy Dios ¿Crees que puedo salvarte?
-Sí, por supuesto Dios, sálvame.
-Entonces, corta la soga y te salvo.
El alpinista pensó unos segundos, y se agarro más firmemente de la soga.
A la mañana siguiente, lo encontraron muerto, congelado, colgado de una soga…a un metro del piso.
¿Y tú? ¿Qué tan aferrado estas a tu cuerda? ¿Te soltarías? Pasamos la vida aferrados a nuestra cuerda (nuestros "logros" profesiones, nuestros trabajos, vehículos, e incluso nos aferramos a "parejas" que no nos valoran tal como somos) y Dios nos dice: suéltala! yo tengo control de tu vida.
Pero preferimos morir de frío atados a nuestra propia manera de vivir..;
Encomendar es Dejar la carga a Él, para que El obre. Es poder descansar tranquilo, sabiendo que mi problema está en las mejores manos. No es una una invitación al ocio, o a la vagancia. Es depositar en Dios nuestro problema y dejarlo obrar a Él, pero haciendo todo lo que está a nuestra disposición para obtener el mejor resultado. Jesús resucito a Lázaro, pero pidió que le corran la piedra. Hoy sigue actuando igual. Tenemos que hacer nuestra parte.
Fe es confiar sin ver, es creer sin tocar, es estar tranquilo sin tener. ¿Qué cosas te inquietan? ¿Qué estas necesitando? ¿En qué cosas necesitas tener más fe en Dios?
Quédate tranquilo, Dios es fiel. Podes descansar en sus promesas que no
cambian.
Dios te bendiga enormemente :D
Corta la soga de tu desconfianza.
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