sábado, 8 de octubre de 2016

decisión de paz

 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3

alguna vez tuviste que tomar una decisión importante que creías importante? tomar un nuevo trabajo, que estudiar, una relación... etc.

Si has tenido que tomar alguna de estas decisiones o otras mas simples o incluso complejas, sentiste paz al tomar tu decisión? si es cierto que Dios pone en nosotros tanto paz como la inquietud, pero simplemente esa paz es la que determinara si tu decisión es la correcta o no? claro que no, no puedo imaginar a Dios simplemente diciéndome "esta bien, la decisión que te haga experimentar paz es la decisión que debes tomar". 

Claramente podemos "sentir paz" que muchas veces no es la paz que Dios provee, pero porque? básicamente por que solemos apoyarnos en nuestra propia prudencia y no en Dios 

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6

Como entonces comprenderemos su voluntad? como saber si la decisión es la que Dios tiene en su voluntad? y es increíble ver como de algo tan complejo Dios nos da respuestas sencillas y infinitamente profundas, incontables verdades. Isaias 26:3 y 1 Timoteo 4:4 y 5 quizás sean los versículos en los que tengamos que meditar antes de cada decisión.

1 Timoteo
4:4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; 
4:5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Panes y peces


JUAN 6
 "Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?(3 y 5). Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.(8-12)" 
Movía multitudes, miles le seguían para oír lo que él decía. No era un político, ni un artista famoso. Era el Maestro de los maestros, Dios hecho hombre, Cristo.
Todos querían escuchar su palabra y ser tocados por su mano milagrosa, todos querían ser sanados. Su fama se extendió de boca en boca, no había quien no haya oído de él y de sus señales. Tanto así, que convocó a más de cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños, en un monte al otro lado del mar de Galilea. ¡Era increíble!
Jesús había estado enseñando, ayudando y sanando todo el día, y al caer la noche, la gente aún permanecía allí. Alzó su vista y miró a los miles que lo acompañaban. De seguro estaba cansado, pero su mirada de compasión y amor pudo más. Esto lo llevó a multiplicar los panes y los peces de un simple joven para alimentar a todos los presentes. No solo alcanzó, sino que sobró.

Tal vez no movamos multitudes. Pero todos tenemos “panes y peces” para ofrecer, que en las manos de Cristo se pueden multiplicar y llegar a muchos. Su poder es abundante, nos da más de lo que podamos imaginar. Tal vez podemos hacer más de lo que estamos haciendo. Alcemos la vista, miremos la necesidad como lo hizo Jesús y pongamos nuestros panes y peces a disposición de él.

domingo, 2 de octubre de 2016

Mi futuro es suyo


“Escúchenme, ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero.» ¿CÓMO PUEDEN HABLAR ASÍ, CUANDO NI SIQUIERA SABEN LO QUE LES VA A SUCEDER MAÑANA? SU VIDA ES COMO LA NIEBLA: APARECE POR UN POCO DE TIEMPO, Y LUEGO DESAPARECE.  MÁS BIEN, DEBERÍAN DECIR: «SI DIOS QUIERE, VIVIREMOS Y HAREMOS ESTO O AQUELLO.» Sin embargo, a ustedes les gusta hablar con orgullo, como si fueran dueños del futuro, y eso es muy malo.  Si ustedes saben hacer lo bueno y no lo hacen, ya están pecando.”
Santiago 4: 13-17 (TLA)

En el momento en que me sentí más capaz, más talentosa, más capacitada y más llena de oportunidades en cuanto a mi vida deportiva; también estaba más lejos del principal objetivo que Dios tenía para mí. Y entonces, sin poder entenderlo en un primer momento, nuestro Papá Celestial que conoce hasta las necesidades más profundas que incluso nosotros desconocemos, permitió que dejara de caminar como consecuencia de una grave lesión. 

Lo que hizo que me diera cuenta de que tenía que redireccionar mis mayores esfuerzos a otras áreas de mi vida. Noté que había perdido los hábitos de una relación profunda con Dios.

Recuerdo decir una vez a mi papá:
“Si sólo actuamos para satisfacer nuestras necesidades nunca vamos a llegar  a ser felices”

Y por lo general, nuestros deseos se basan en las demandas de la sociedad. Pero el Señor nos enseña que es Él quien nos da dignidad como personas, y no el reconocimiento humano.

Sin duda estaba en el camino erróneo hacia el gozo. Todos mis planes se frustraron, sin embargo, aprendí la lección. Dios quiere que entreguemos todo en sus manos, hasta lo más preciado, incluso nuestro cuerpo.

Es bueno tener metas, pero las metas nos pueden decepcionar si dejamos a Dios fuera de ellas. No vale la pena hacer planes como si Dios no existiera porque el futuro está en sus manos (…) Si pone los deseos de Dios en el centro de sus planes, Él nunca lo decepcionará (Comentario Biblia del Diario Vivir)


Confío a Dios mi futuro, ¿y vos?