martes, 4 de agosto de 2015

La vestimenta

Hola chicos, en el devocional de hoy vamos a hablar acerca de la Vestimenta.
Vamos a ver que dice Dios en su palabra, en cuanto a la manera de vestir, y para eso lo vamos a hacer empezando a hablar desde el principio.
Todo comenzó en el Génesis, como saben la conocida historia de la creación. 
Dios creo el universo, las flores, los ríos, los animales, y dice la biblia que lo último fue al hombre. Dios creo a Adán y Eva.



En el capítulo 2 de Génesis relata al hombre en el huerto del Eden y cuenta como creo a Eva también, la compañera para Adan.
Al finalizar el versículo 25 del capítulo 2 dice: “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer y no se avergonzaban.”

Pasando al capítulo 3  dice, Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?”

Ambos tenían la orden de no comer de uno de los árboles, pero en el versículo 8 del capítulo 3 vemos que Eva y Adan desobedecen a Dios y comen de ese fruto, como resultado se escondieron, porque sabían que habían hecho algo que no debían. 

Ellos se cubrieron con higueras, pero no le duraron demasiado ya que se secaron y se desintegraron, pero vemos la gracia de Dios que le proveyó de túnicas de pieles. 
Con esta breve explicación podemos entender que el Vestido es para que el hombre después de la caída cubra la vergüenza de su desnudez.

Somos pecadores y necesitamos estar cubiertos completamente delante del Señor.

Dios hace de el vestido un símbolo de redención. Nosotros nos hemos vestido de la salvación que Dios efectuó y nos hemos vestido de Cristo Jesus, de el nuevo hombre. 
El hecho de que nuestro vestido nos cubra por completo, representa la cobertura del Señor, que el nos cubre por completo.

Me gusta cuando veo esta obra de amor y gracia de Dios hacia con nosotros, siempre velando por su hijos y proveyendo por su gracia lo que necesitamos, aunque no lo merezcamos.

El Diablo va en contra de Dios, de sus mandamientos, y como es padre de mentiras, el quiere hacernos creer que la vestimenta que debemos usar es aburrida, sin estilo, anticuada, poco atractiva, a tal punto que con la vestimenta llamemos la atención, hacia nosotros mismos, llevándonos a nosotros a ser el centro (egoísmo).

La principal preocupación en ese entonces de Adan  y Eva era su desnudez, pero para Dios su preocupación era que ellos habían desobedecido a su palabra. A ellos les preocupaba su apariencia externa y a Dios su corazón. 

No esta mal usar ropa de moda, a mi me gusta también, pero siempre debo pensar en si lo que voy a usar va a glorificar a Dios en primer lugar. 
Nuestro cuerpo no nos pertenece, recordemos que somos hechura de Dios. 
"Porque si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos" Romanos 14:8

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 corintios 6:19-20

En los tiempos de Pablo y Timoteo también vemos que se hace referencia una vez más a la vestimenta, aparentemente algunas mujeres no vestían de forma adecuada, llamando la atención, gustaban lucir bien sin limites, mostrando alto poder social a travez de prendas costosas. 

Recordemos que nuestro Dios mira las intenciones de nuestro corazón y que lo mejor es que con nuestro cuerpo como dice Corintios también glorifiquemos a Dios, ya que es templo de el Espíritu Santo que vive en nosotros.


La moda y los estilos cambian con el tiempo, pero los principios de Dios permanecen para siempre! 




lunes, 3 de agosto de 2015

¡Que no se te acabe la batería!




"Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi ustedes nada pueden hacer". - Juan 15:5

En estos tiempos de tanta tecnología, podemos ver cómo cada aparato electrónico no puede funcionar sin estar conectado a una corriente que le genere poder.
Cuando no tenemos energía eléctrica o batería, nada puede funcionar y estamos como apagados y, en algunos casos, decimos –"la compu está muerta".
Cuando estamos en la calle y se nos baja la batería, y necesitamos comunicarnos con urgencia, nos desesperamos por encontrar un sitio de dónde sacar un cargador o algo que nos ayude a revivir ese aparato que tanto necesitamos, algunos nos desesperamos y hasta llegamos a ponernos de mal humor y deseamos tener uno de esos cargadores portátiles!

¿Por qué no buscamos así, con tanta desesperación, estar conectados a la Luz del Mundo que es Cristo? ¿Por qué no recargamos nuestra batería toda la noche, o en la mañana, para buscar llenarnos de Cristo y salir con todo a realizar nuestras actividades diarias?
Quizás no nos hemos dado cuenta, pero el Señor nos pone en este claro ejemplo diario, que necesitamos estar conectados a Él porque de lo contrario, las baterías se nos van a descargar y en ese día difícil, vamos a quedar en cero cuando más lo necesitamos.

Oración:
Señor, ayúdame a conectarme a ti diariamente y así como no descuido cargar mi celular, mi laptop o mi tablet, que no descuide buscarte todos los días, para salir adelante ante cada adversidad que se me presente. Dame fuerzas para no cansarme de darte gracias por cada día de mi vida y por todo lo que haces por mi. En el nombre de Jesús, amén.

Dios bendiga su día! y su semana! :)

sábado, 1 de agosto de 2015

"¡Señor, Señor!"


Jesús dijo:
"¿Por qué me llaman 'Señor, Señor' y no hacen lo que les digo?" (Lucas 6:46)
Muchas veces he usado la palabra "Señor" para empezar a hablar con Él, pero en este último tiempo viví distintas experiencias que me hicieron replantearme: ¿Para mí, realmente es Cristo el SEÑOR de mi vida? ¿Por qué lo llamo 'Señor, Señor' sin comprender y vivir lo que eso significa?

"Señor" es una de las tantas maneras que solemos usar para referirnos a Él. Uno de los varios significados de esta palabra, y al que Jesús estaba haciendo referencia en ese momento, es el de "propietario, dueño, amo" (como en Mateo 6:24 y Romanos 14:4). Un amo es quien tiene personas a su servicio (siervos), cuyas vidas le pertenecen o tiene derecho sobre ellas.

Estudiando la vida de José pude darme cuenta de que él fue alguien que entendió muy bien que Dios era el Señor de su vida. Vivió circunstancias muy difíciles y también otras muy buenas, y ya llegando al final de su historia, algunas las palabras más importantes que dirigió a sus hermanos fueron éstas:
"...no se pongan tristes, ni lamenten el haberme vendido, porque Dios me envío aquí, delante de ustedes, para preservarles la vida (...) Así que no son ustedes quienes me mandaron acá, sino Dios, que me ha puesto como padre del faraón y señor de toda su casa, y como gobernador de toda la tierra de Egipto." (Génesis 45:5-8)
Quiero compartirte lo que aprendí de Dios, al pasar por distintas vivencias y al mirar la vida de José.

1. Dios es soberano.
Él tiene poder y autoridad sobre todas las cosas. Él reina sobre cualquier circunstancia  (Hasta el viento y el mar le obedecen! -Mateo 8:27) y sobre cualquier situación interpersonal (como en la vida de José). Las cosas suceden de una determinada manera porque Él lo decide, lo permite así. Y no sólo eso, sino que tiene propósitos, y tiene poder para transformar lo malo en bueno. (Génesis 50:20) 
# Él está en control de todo. No nos debe explicaciones de lo que sucede; nosotros le debemos la confianza de que todo lo que Él permite es para nuestro bien (Romanos 8:28). Confiemos en Él.

2. Dios es sabio.
Él conoce qué es lo mejor para nosotros; cuáles son nuestros anhelos, nuestros dones y talentos (¡porque Él mismo los puso ahí!). Conoce las personas a las que podemos bendecir, las que nos bendecirán a nosotros, y las que nos harán mal. Conoce los desiertos espirituales a donde nos envía, y conoce las bendiciones que por Su gracia nos concede. Conoce las oraciones aún no respondió.
# Dios sabe lo que está haciendo en tu vida, lo que hizo y lo que todavía irá a hacer. Sus planes son perfectos y son para nuestro bien. Descansemos en nuestro sabio Dios y pongamos todo en Sus manos. Sabiduría es ver la vida como Dios la ve... busquémosla.

3. Dios es SEÑOR.
Él no precisa pedirnos permiso para obrar en nuestra vida, ni preguntarnos si estamos de acuerdo con lo que Él piensa hacer en nosotros (¡y gracias a Él por eso!). Reconocer el Señorío de Cristo y estar dispuestos a rendir nuestro corazón a Él en cada aspecto de nuestra vida, nos da descanso, paz y estaremos contentos, porque estaremos haciendo lo que Dios quiere para nuestra vida, y eso es lo mejor.
A Él, como nuestro Señor, le debemos nuestro servicio y nuestra obediencia en amor. Es nuestro amo, y es el mejor que podemos tener; porque también es nuestro amigo.
"Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén." (1° Timoteo 1:17)
Si nunca le entregaste tu vida a Jesús y Él todavía no es Señor de tu vida, no pierdas más tiempo lejos de Él.
"Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación." (Romanos 10:9-10)
Jesús... sé el Señor de mi vida.