viernes, 6 de mayo de 2016

llegar a la meta!





“HE PELEADO LA BUENA BATALLA…” (2 Timoteo 4:7)
Ben Johnson de Canadá ganó la carrera de los 100 metros, batiendo un nuevo record olímpico y mundial. Su rival americano, Carl Lewis, llegó en segundo lugar. La mayoría de la gente estaba consternada porque él no había ganado la medalla de oro. Después de la carrera, los jueces descubrieron que Johnson se había dopado, y por eso le quitaron la medalla. Aunque él corrió más rápido e impresionó a todos de una manera inolvidable, perdió el premio…
Cuando Dawson Trotman, el fundador de los Navegantes, se ahogó en el Lago Schroon mientras salvaba la vida de alguien, en la revista Time salió lo siguiente: “Dawson Trotman siempre ayudaba a alguien”. Ben Johnson vivía para él mismo, mientras que Dawson Trotman vivía para otros. Uno terminó mal, el otro bien. Hay tres clases de personas que llegan a la “línea de meta” de la vida:

(1) Los que comienzan mal, pero “finalizan” bien, como Pablo:
“…perseguía… a la iglesia… y la asolaba” (Gálatas 1:13b). Sin embargo, después de que conoció a Cristo en el camino de Damasco, Pablo resumió su vida en una frase: “…para mí el vivir es Cristo…” (Filipenses 1:21).

(2) Los que comienzan bien, pero “finalizan” mal. El rey Saúl fue uno de ellos.
Se apartó de la voluntad de Dios y perdió la corona en el monte Gilboa (la palabra “Gilboa” significa “orgullo”). Su vida está resumida en sus últimas palabras: “He obrado neciamente…” (1 Samuel 26:21).

(3) Los que tienen miedo de participar en la “carrera”
Mira lo que dice el siguiente versículo:  ¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar!  Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.1 Corintios 9:24- 27 (NTV)
Cuales son las cosas que tienen que motivarnos a participar?
  • Correr para ganar (V. 24)
  • Vivir disciplinadamente (V. 25)
  • Tener un destino determinado (V. 26)
  • Pelear la batalla objetivamente (V. 26)
  • Ser ejemplo en el servicio (V. 27)
 De estos tres tipos de personas con cual te identificas mas? reflexiona y analiza tu vida, Bediciones.

jueves, 5 de mayo de 2016

La Escuela del Sufrimiento produce Licenciados Extraordinarios

La escuela del sufrimiento produce licenciados extraordinarios

Cuando no sabemos qué hacer con eso que pensamos innecesario, como el pasar por un mal rato y el Señor no da cartas una y otra vez no solo para sobrellevar la situación sino que luego utilizarlas como instrumentos de construcción, de fortaleza y así también de bendición para otro.




Job hace la pregunta “¿Por qué permite Dios que los sufridos vean la luz? ¿Por qué se les da vida a los amargados? Anhelan éstos una muerte que no llega, aunque la buscan más que a tesoro escondido…” (3:20) (NVI)
Con la declaración de Job vemos que era complicada su situación, estaba desesperado. Recordemos que Dios llevó su plan aún así con Job, este último no evadió este sufrimiento, lo padeció como actualmente sentimos aflicción por tantos agobios.  
Lo que más temía, lo que más le asustaba le sucedió, y así también nos pasa cuando estamos en nuestros mejores momentos, como en el primer momento de Job, cómodos y satisfechos con lo que hacemos o tenemos, en un trasfondo está el miedo de que ello se derrumbe; y cuando sucede ¿qué hacer?
Sufrir, dolerse, aguantar, sobrellevar, etc. son el precio que pagamos por nuestra capacidad de poder sentir compasión. Necesitamos de este dolor, como a la vez confiar en DIOS, para que se lleve a cabo su obra, para agradarle, para crecer. Confiar en este papá que nos recibe en sus brazos, que nos consuela. Dichosos los que lloran, dice JESÚS porque serán consolados (Mateo 5:4)
 Contar con esto, es parte de alimentar nuestro cerebro con la verdad, con la palabra de Dios, en Romanos 12 el Señor nos dice que seamos transformados, que cambiemos para comprobar su buena voluntad. Que decidamos, así como Job también lo hizo, aceptar ese sufrir y tomarlo, hacerlo nuestro y luego usarlo, que sea de bendición.

  •  Consideremos, como dice Pablo en Filipenses 4:8, todo lo bien, todo lo verdadero todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable como digno de admiración, en fin todo lo que sea excelente o merezca elogio.
  •  Es cuestión de decisión si interpretamos esto que dice Pablo, de no quedarnos en ese dolor, sino que utilizarlo y no temer, sino que seguir amando (EL AMOR HECHA FUERA TODO TEMOR)… y aunque parezca loco es una decisión, es entender nuestra formación como hijos de Dios.
  •  Esto se refuerza recordando de quien somos, para quien hacemos lo que hacemos, es ESCOGER UNA Y OTRA VEZ A JESÚS COMO SALVADOR. Y cuando escojo confiar en él en TODO momento, y con esto termino diciendo que si elegimos esto, es elegir su bendición en nuestra vida, guardar nuestra mente, salvarnos de nosotros mismos y entender que el sufrir no es el fin de Dios pero que él está ahí como un comodín de salvación.

BENDICIONES!! :)


miércoles, 4 de mayo de 2016

Mezclando Angustia y Cansancio


Sin duda alguna, el cansancio físico o mental, es en estos tiempos un problema a resolver.
Para ello buscamos relajarnos, desestresarnos en lugares que transmiten calma, haciendo deportes o realizando algún hobby, pero siempre desconectados de la "realidad".

Pueden o no, estas situaciones traernos angustia. Tal vez lo que deja entrever que estamos cansados es nuestro mal humor, o el estado de "aceleramiento" con que nos manejamos.
Pensar constantemente en los problemas que tenemos, o considerar nuestras actividades como gigantes que nos aplastan, son razones por las que muchas veces nos sentimos cansados y angustiados.

Vuélvete a mí y ten misericordia de mí,
    porque estoy solo y profundamente angustiado.Mis problemas van de mal en peor,
    ¡oh, líbrame de todos ellos!

Siente mi dolor, considera mis dificultades
    y perdona todos mis pecados.

Mira cuántos enemigos tengo,
    ¡y de qué manera despiadada me odian!

¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos!
    No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.

Que la integridad y la honestidad me protejan,
    porque en ti pongo mi esperanza. Salmo 25:16-21 - NTV


El rey David supo describir lo que estaba viviendo, se sentía solo y profundamente angustiado, no era una angustia leve, estaba en un pozo sin posibilidad de reaccionar producto del cansancio.
Necesitaba ser libre de eso, salir de esa situación.

Puede ser que no tengamos enemigos propiamente dichos como los del Rey David, pero tal vez tu enemigo se encuentra en una agenda cargada, en responsabilidades que te superan, en no poder llegar a realizar las actividades que te propones, capaz que hace tiempo no puedes superar una situación personal y cuestionas tus capacidades o tu persona.

Necesitamos acudir a la roca, solo en él nuestra alma encuentra el descanso.
Debemos mirar a aquel que es más grande que nuestros problemas, al Dios que no solo nos entiende, sino que puede darnos paz.
Cuando oramos estamos quitando esa mochila pesada que tenemos, y dejándola en las manos del todo poderoso.

No tiremos la toalla, confiemos y esperemos en el Dios de misericordias.
Vivamos en integridad y con honestidad.

Te desafío a que puedas entrar en tu cuarto, y en lo secreto, dejar por medio de la oración tus cargas.