lunes, 30 de junio de 2014

MejORAR

¿Qué hacés cuando estás triste? ¿Qué hacés cuando sentís que los demás están en tu contra? ¿Qué hacés cuando deseas algo de corazón y no podés conseguirlo? ¿Qué hacés cuando los demás te juzgan por algo que en realidad no es como piensan que es?
Te presento a alguien que pasó por todas esas dificultades juntas: Ana (podés leer más de ella en el libro de 1ra Samuel). Ana sentía una angustia inmensa porque no podía tener hijos. En esa profunda tristeza, tenía un esposo que no lograba comprenderla, y encima de esto tenía a su lado a una enemiga que la irritaba y atormentaba por eso, ya que ella sí tenía hijos. ¿Qué hacer en situaciones como ésta? ¿Sabés qué hizo Ana para mejorar las cosas? Orar. En ese momento las cosas cambiaron.
El primer cambio que podemos ver es en la situación de Ana. Ella pasó de estar en una situación de desánimo y desconsuelo, a una situación de decisión. Decidió presentarle ese caso a Dios. Dice Hebreos 4:16: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.”, porque “Los ojos del SEÑOR están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones” (Salmos 34:15).
Cada vez que estemos en una situación así, no dejemos que el desánimo y el desconsuelo nos venzan sino decidamos recurrir a Dios. Él nos ayudará.
Segundo cambio: cambió su corazón. Elcaná, su esposo, le preguntaba: “¿por qué está afligido tu corazón?”, porque así estaba Ana: afligida, atribulada; y se podía ver en su rostro y todo lo que hacía. Pero después, cuando fue al templo a orar al Señor y Elí habló con ella, la Biblia dice que no estuvo más triste. (¡No te pierdas ningún detalle de esta gran historia! Leela en el primer capítulo del libro de 1ra Samuel). Ana le dijo a Elí que fue a derramar su corazón ante el Señor. Después de eso se produjo el cambio. Ya no más aflicción; sintió alivio. Y eso es lo que podemos experimentar nosotros como hijos de Dios también. Filipenses 4:6-7 dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” ¡Qué hermoso el cambio que puede producir Dios en nuestro corazón! Qué gran intercambio: darle nuestras inquietudes, y Él nos da Su paz. ¡Gracias a Dios por eso!
¿Tercer cambio? Lo que Ana tuvo. Al principio ella tenía un ruego, pero ella al final de esto terminó teniendo una respuesta. En su angustia pidió un hijo, para dedicárselo al Señor, y Él se lo concedió. ¡Podemos confiar en que Dios nos va a responder! Lo va a hacer a Su tiempo, a Su manera y según Su voluntad; ¡y muchas veces de una manera que no imaginamos! Como dice Efesios 3:20: Él puede hacer muchísimo más de lo que nos podamos imaginar o pedir. ¡A Él sea la gloria! “Clama a mí, y yo te responderé” le dijo el Señor a Jeremías. “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá” dijo Jesús. Dios no hace oídos sordos a las oraciones de sus hijos.

Sigamos el ejemplo de Ana, que tuvo la decisión de buscar al Señor, la actitud de derramar su corazón ante Él y dejar que Él lo cambie, y confiemos en que vamos a tener una respuesta de Su parte (Un “sí”, un “no”, o quizás un “esperá”) que va a ser para nuestro bien y para gloria Suya. Y recordá: Si queremos que las cosas puedan mejorar, lo que podemos hacer es orar.
Te desafío a que si hay algo que hoy pesa en tu corazón, en este momento lo pongas en oración. Que puedas experimentar esos cambios que Dios puede hacer :)
¡Dios te bendiga!

jueves, 26 de junio de 2014

Somos obra de sus manos


Es en momentos de aflicción donde nos replanteamos muchas cosas. Donde surgen preguntas a las cuáles sólo Dios sabe el porqué. Cuando en la familia hay problemas, cuando una persona importante para nosotros nos falla, cuando una relación amorosa no funciona, cuando perdemos a un ser querido... somos expertos en 'hacernos la cabeza'. 
Terminando el mes del Dia del Padre, no pude evitar pensar en lo importante que es un padre en la familia, es el guía, la cabeza de la familia y cómo influye en nosotros lo que piensen y hagan. Hoy quiero explayarme más en los problemas familiares, lo que es muy común hoy en día. Muchos nacimos y crecimos en familias cristianas, pero no es la realidad de todos. Puede que seamos 'un error' para nuestros papás, aunque incluso hayamos nacido dentro de un matrimonio. Puede que aún así, hoy en día suframos una separación o una convivencia conflictiva, o también puede ser que seamos los únicos creyentes en nuestra casa, y nuestra familia se oponga o no a nuestra Fe, pero, cómo desanima esa situación! Cualquiera sea tu situación familiar hoy, quiero decirte que nada de lo que estás viviendo no fue antes planeado por Dios.

No sos un error, nada de lo que tus papás te digan en un momento de furia o discución respecto a tu existencia es cierto. David en Salmos 139:16 dijo a Dios:
"Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas."
¿No fue tu papá y tu mamá quienes te planearon? ¡No importa! Es Dios quien planeó de antemano que existieras, Efesios 2:10 dice
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." 

Y como todo lo planeado tiene un porqué, Dios nos creó con un propósito, también David expresa en un Salmo muy conocido: 138:8 
"Jehová cumplirá su propósito en mí;
Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;
No desampares la obra de tus manos."

¡Qué hermosas promesas del Más Grande! ¿Cómo sentirnos sin un propósito, sin una razón por la cual vivir, si somos obra del mejor diseñador?

Dios es nuestro Padre Celestial, además de ser hijos de nuestros padres, no hay que olvidarnos que SOMOS HIJOS DE DIOS. Y esto es así en todos los aspectos, como David expresó en Salmos 27:10
"Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá."
No importa cuánta sea la carga que llevas, Su Misericordia es eterna y nunca nos dejará solos, aún así cuando no te sientas acompañado por tus mismos padres, Dios está con vos.
Otra promesa encontramos en Isaías 49:15
"¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti."
Dios es un padre perfecto, es quien está siempre con nosotros, aunque nosotros no lo tengamos en cuenta, es quien siempre se dispone a escucharnos y tiende su mano de auxilio. No dudemos de Su fidelidad!

No nos dejemos engañar por pensamientos que las situaciones que vivimos hacen que tengamos, ni dejemos que la aflicción nos aleje de Dios, al contrario, aprovechemos esos momentos para dejarlo actúar a Él en nosotros, para afianzar nuestra relación, acercarnos más a Nuestro Papá Celestial, como dice en 2°Corintios 12:9-1
"Entonces Él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte." (NTV)

Es cuando estamos en momentos de aflicción también, que nuestro corazón se sensibiliza y cuando de verdad, sentimos lo que leemos en Su palabra. ¿No es realmente un privilegio ser Hijos de Dios? Es increíble encontrar estas promesas de aliento de Su parte, sabiendo que Él no nos va a fallar, y otra vez demostrándonos que Su amor es lo más grande que hay! 

Si estás pasando por un momento como los que mencioné al principio, espero que te haya sido de ayuda y aliento este devocional... Somos de gran estima para el Dueño del mundo, que nada de lo que puedan decirte te haga dudar de ello: 
"Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida." Isaías 43:4


Dios te bendice! 

miércoles, 25 de junio de 2014

Nehemías




“Entonces le declaré como la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien."
Nehemías 2:18

Nehemías un copero del rey Artajerjes dice la historia que su corazón yacía triste debido a la cautividad de los judíos y a que la ciudad de Jerusalén estaba destruida.
Desde ese momento llevó esos pedidos en ayuno y oración, ya que sentía que debía hacer algo por ellos.

Llegó un momento en que su corazón estaba tan compungido que el mismo rey le pregunto a que se debía su preocupación.
Fue ahí que se cumplió la petición de Nehemías el copero del rey, ya que su autoridad le había concedido el pedido de viajar y reconstruir los muros del pueblo. (Esta es una introducción resumida de los capítulos 1 y 2, para ubicarnos en la historia de ese entonces.)

Pero me quiero detener más precisamente en el verso 18 del capítulo 2, Nehemías había llegado a la ciudad de destino a cumplir la misión, lo que impresiona es cuando dice, "Entonces le declaré como la mano de mi Dios había sido buena para conmigo", me pregunto si muchos de nosotros pudiéramos decir estas palabras, veo el calendario y estamos en el mes 6, Y mitad del año, increíble ya que es casi aproximadamente lo que tardo Nehemías hasta qué llego a Jerusalén, y que mejor ejemplo no?, siempre cuando uno empieza el año se propone metas a cumplir, objetivos, Nehemías tenía los suyos, hacía cuatro meses que venía de ayuno y oración desde que Dios puso en su corazón el deseo de ayudar.
Que mejor que esta mitad de año para empezar a revisarlos y ver cómo van, pienso en Nehemías y el para llegar a cumplir esa misión no le ha sido fácil, empezó nada más y nada menos que ayunando un gran principio también, tuvo momentos de preocupación como cualquier otro claro, pero sin duda con una fe inmensa. Mi deseo es que nos detengamos a pensar un poco en las increíbles maravillas de nuestro gran Dios hacía con nosotros,

“Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” Lamentaciones 3:23.

Cuantas veces como Nehemías tenemos deseos preocupaciones pero detenernos a pensar en sus obras es algo muy lindo, muchas veces no es fácil llegar a la meta, denota tiempo, cansancio, burlas como las sufrió Nehemías y sus colaboradores también, pero hacer una pausa y pensar en todo lo que ha hecho por nosotros desde su obra maravillosa en la cruz y hasta hoy, estoy segura que tenemos muchas bondades de nuestro gran Dios por agradecer.

Escrito por: Brenda Rojas