miércoles, 9 de julio de 2014

Castigo vs Misericordia



Hay dos atributos de Dios que parecen repelerse entre si, uno es su perfecta justicia y el otro es su inmensa misericordia.

Pero...¿En que consiste su perfecta justicia?
Su justicia es perfecta en varios sentidos; el primero es que es Inquebrantable y nadie puede sacar provecho jamas, también es una justicia que le da a cada cual lo que le toca y lo mas importante de todo es que JAMAS TENDRÁ POR INOCENTE AL QUE ES CULPABLE. Éxodo 34:7

Tal vez estés pensando... ¿Y esto en que me afecta?
La palabra de Dios dice: Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:10

Imaginate por un momento en un tribunal sentado en el banquillo de los acusados creyendo que sos inocente mientras que leen tus delitos en Romanos 3:10-12:
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
En pocas palabras sos culpable delante de Dios... Y  Romanos 6:23 dice: Porque la paga del pecado es muerte...

Pero su inmensa misericordia te quiere perdonar pero la perfecta justicia de Dios no deja libre al que es culpable... ¿Entonces?

Jesucristo se sienta en el banquillo de los acusados en tu lugar y vos quedas absuelto. Se hace justicia, se paga el precio y se hace misericordia para con vos.
Y miramos la cruz y el precio que costo el ser libres del infierno y solo podemos decir gracias.

Uno de los pasajes mas conocidos pero no menos importante dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8
Siempre tengamos presente el deseo comprender la obra de Cristo, porque el crecer en conocimiento nos lleva a una humillación que santifica. 

Escrito por: Joel Martinelli

lunes, 7 de julio de 2014

Sigamos regando



“Por eso, sigamos aprendiendo más y más, hasta que lleguemos a ser cristianos maduros. Dejemos de ocuparnos de las primeras enseñanzas que se nos dieron acerca de Cristo, y no sigamos hablando de cosas simples. Dejemos de hacer lo malo, sigamos a Cristo, y dejemos de pecar para no morir (…)

Pero los que dejan de creer en Cristo ya no pueden volver a ser amigos de Dios, aunque alguna vez hayan creído que el mensaje de Dios es la verdad, y con gusto lo hayan recibido como un regalo. Si dejan de creer en Cristo, lo que habrán hecho será volver a clavarlo en la cruz y burlarse de él ante todo el mundo. (…)"

Hebreos 6: 1- 6 (TLA)

Los invito a leer el pasaje completo en Hebreos 6 a los que estén interesados, pero por una cuestión de extensión sólo voy a tomar esta parte.

Cuando leí lo que el autor de este libro le decía al pueblo de Dios en estas pocas líneas me sentí inmensamente identificada.

Muchas veces descuidé el crecimiento espiritual, tanto el mío como el de otras personas y sin duda fue un grave error. 

Más adelante en el mismo relato, hay una comparación del hombre con el terreno, en la que dice que los que creen en Cristo son semejantes a la tierra que da una buena cosecha y que son los que reciben bendición.
Siguiendo con esta ilustración me imaginé a un agricultor que lo único que hace en su campo es plantar, plantar y plantar, pero que se olvida de regar su cultivo, cuidarlo y lo peor de todo cosecharlo en el tiempo oportuno. 

Ese agricultor somos nosotros. Cuántas veces hemos vivido preocupados por traer nuevas almas al Señor, por plantar más, de modo tal que hasta olvidamos el propósito final, que simplemente pasa a ser un recuento de quién plantó más almas para Él. Es muy importante que cada corazón para Cristo se siga regando, cuidando y trabajando. E incluso el corazón del mismo agricultor, porque si éste el que se encuentra abandonado y dejado en su vida espiritual, ¿cómo va a poder continuar de manera correcta con su tarea?

El cultivo que es abandonado se seca o pudre y finalmente muere, al igual que pasa con los hijos de Dios que no continúan con su crecimiento espiritual. 

Un campo pequeño pero con una cosecha buena es mejor que un campo extenso con una cosecha muerta.

Tal vez Dios nos trajo a este mundo para que sólo cuidemos de un alma a lo largo de toda nuestra vida, pero si cada uno se preocupa por hacer bien su labor, sin duda la cosecha final de nuestro Señor va a ser de lo mejor. 


miércoles, 2 de julio de 2014

EXCUSAS


“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”. Génesis 3:9-10

Las excusas tienen la patente de Adán, el primer hombre sobre la faz de la tierra tuvo que recurrir a la ahora tan famosa “excusa”.

¿Cuántos de nosotros en momento determinado hemos tenido que recurrir a ella?, no me digas que nunca, la mayoría de nosotros ya sea por necesidad, por placer o por simple herencia pecaminosa recurrimos a ella.

La mayoría de nosotros vemos a Adán como una persona que no necesitaba poner una excusa para reconocer el pecado tan obvio que había cometido. Pero, ¿Alguna vez te has dado cuenta que nosotros hacemos lo mismo?, así como Dios había dicho a Adán y a Eva que no comiesen del árbol de conocimiento del bien y de mal, así mismo hoy en día la Biblia es la Palabra de Dios escrita para nuestras vidas, la cual nos enseña el sendero por donde tenemos que transitar, es decir que no tenemos excusas que poner delante de

Dios, pues el mismo Padre de la luces nos ha mostrado que hacer y que no hacer para poderlo agradar.
¿Cuántas excusas seguirás poniendo al Señor para servirle?, ¿Cuántas excusas mas para agradarlo?, ¿Cuántas excusas mas sobre el porque pecas?, es hora de llegar delante de tu Padre y reconocer tu debilidad, pedir perdón y prometerle que trataras de no volverle a fallar.

Es de Adanes fallar, pero es de Perdonados no quererlo volver a hacer.

Dios quiere gente sincera que reconozca sus errores y que deje a un lado las excusas, personas dispuestas a no volver a fallar porque reconocen que Dios los ha llamado a Santidad y no a Pecado.

BENDICIONES :)